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Cómo mejorar la fertilidad de los suelos

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Cómo mejorar la fertilidad de los suelos

El suelo es un sistema en cambio continuo, lo que lo convierte en un recurso altamente complejo. No solo sirve como soporte para la vida de plantas y animales, también sirve de sustrato para el crecimiento de la vegetación, garantizando la disponibilidad de nutrientes necesarios para ello. La fertilidad de un suelo depende del equilibrio existente entre factores físicos, químicos y biológicos.

 

La fertilidad física depende del tipo de roca y minerales mayoritarios y se establece a lo largo del tiempo mediante procesos climáticos y topográficos. Un exceso de labranza puede afectar al componente físico, provocando la rotura continua de agregados del suelo, lo cual destruye la estructura y, con ello, su capacidad de retención de agua y nutrientes. La salinización es otro proceso que puede afectar a la fertilidad ya que provoca que se formen costras salinas que dificultan los procesos de intercambio de energía, agua y nutrientes, por lo que el crecimiento de la planta se ve impedido, pudiendo llegar incluso a impedir el crecimiento de las raíces en los casos más extremos.

 

La fertilidad química es la reserva de agua y nutrientes que presenta el suelo, así como su movilidad a través del mismo. La fertilidad biológica se refiere a la biodiversidad existente en el suelo y los procesos biológicos que producen en el mismo. Ambas influyen en la cantidad y disponibilidad que tiene un cultivo a la hora de tomar agua y nutrientes del suelo en formas asimilable, es decir, tienen una influencia directa en el equilibro nutricional.

 

La pérdida de fertilidad del suelo repercute de forma directa en el rendimiento y calidad del cultivo, lo que se traduce en una baja rentabilidad económica. Una mala gestión del suelo, puede provocar una pérdida de fertilidad debido a la extracción de nutrientes por parte de la planta o lavado excesivo por pérdida de estructura, entre otros. Por ello, es importante una monitorización continua del suelo que permita establecer medidas de manejo sostenible e incluso actuaciones que permitan su recuperación.

 

A continuación, os mostramos algunas de las prácticas que se pueden emplear para evitar la pérdida del potencial productivo del suelo:

 

  • Minimizar el número de labores agrícolas.
  • Asegurar un buen drenaje en el riego.
  • Optimizar el uso del agua.
  • Emplear maquinaria adecuada y ajustar la dosis a la situación concreta del cultivo.
  • Rotación de cultivos.
  • Elegir variedades adaptadas a las características del suelo.
  • Monitorización frecuente del suelo para poder detectar cualquier problema que afecte a los distintitos tipos de fertilidad y poder actuar en consecuencia.
  • Empleo de correctores de carencias como los de la gama Nutrilized, adaptados a las distintas deficiencias que puedan presentar los cultivos (Ca, Cu, Fe-xtreme, K, Mg, Micros, Zn-Mn…).
  • Empleo de mejoradores del suelo como Top-Sal LS, Vándalo LS y Fosfomax Pro.

 

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04 Agosto 2022
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